El 70% de la superficie terrestre está cubierta de agua. Sin embargo, de este porcentaje, el 2,5% es agua dulce y sólo el 0,025% es potable o apta para el consumo humano. Además, esta cantidad sigue reduciéndose año tras año, por lo que la escasez de este recurso es una problemática en crecimiento que ya afecta a más del 40% de la población mundial. Por ello, por cuestión de responsabilidad uno de los mayores problemas a los que los seres humanos nos enfrentamos en la actualidad, es la óptima gestión, reciclaje y tratamiento de las aguas residuales.
¿Qué es el agua potable apta para el consumo humano?
Según lo estipulado en el Real Decreto 140/2003 de 7 de febrero, por el que se establecen los criterios sanitarios de la calidad del agua de consumo humano, podemos decir que se consideran aguas aptas para el consumo humano todas aquellas aguas, tanto en su estado original o después de determinados tratamientos de potabilización, que o bien se utilizan para beber, cocinar y preparar alimentos, o bien se utilizan en la higiene personal y para otros usos en el entorno doméstico.
De igual forma, también tienen esta consideración las aguas que se utilizan en la industria alimentaria para fines de fabricación, tratamiento, conservación o comercialización de productos o sustancias destinadas al consumo humano, así como a las utilizadas en la limpieza de las superficies, objetos y materiales que puedan estar en contacto con los alimentos.
Asimismo, también se consideran como tal todas las aguas suministradas para consumo humano como parte de una actividad comercial o pública. Para no vaciar los recursos naturales de agua dulce (ríos, lagos, humedales, acuíferos y glaciares), resulta fundamental no perder de vista el tratamiento de las aguas residuales y de los vertidos, como vamos a mostrarte a continuación.

¿Qué es un vertido?
A los efectos de la Ley de Aguas, podemos decir que se consideran vertidos los que se realizan directa o indirectamente en las aguas continentales, así como en el resto del dominio público hidráulico con independencia de cualquiera que sea el procedimiento o la técnica utilizada. En primer lugar, podemos decir que los vertidos directos constituyen la emisión directa de contaminantes a las aguas continentales o a cualquier otro elemento del dominio público hidráulico.
Asimismo, podemos decir que la descarga de contaminantes en el agua subterránea mediante inyección sin percolación a través del suelo o del subsuelo. En segundo lugar, los vertidos indirectos son los realizados en aguas superficiales o en cualquier otro elemento del dominio público hidráulico. Y también, en aguas subterráneas mediante filtración a través del suelo o del subsuelo.
Por supuesto, el vertido de aguas residuales queda prohibido con carácter general salvo que se trate con una autorización administrativa previa. De este modo, el vertido de aguas residuales de viviendas unifamiliares tiene el carácter de residuos urbanos y pueden ser autorizados para verter al medio ambiente tras su paso por un tratamiento de aguas grises residuales adecuado en aguas superficiales o subterráneas.
¿Qué vertidos requieren autorización del organismo competente y a quién corresponde solicitarla?
Como hemos mencionado más arriba, cualquier vertido de aguas residuales requiere de una autorización administrativa previa, por lo que se considera que es un hecho susceptible de contaminar el dominio público hidráulico en el ámbito territorial. Por este motivo, todas las aguas residuales deberían considerarse aguas susceptibles de contaminar los recursos hídricos naturales y, por lo tanto, requiere de autorización de vertidos.
En términos generales, podemos decir que, cuando hablamos de qué son las aguas residuales nos referimos a aguas con impurezas y determinados elementos contaminantes que las hacen no aptas para el consumo humano. Pueden tener tres orígenes diferentes, y, por este motivo, se clasifican en tres tipos: aguas residuales domésticas, industriales y pluviales.
¿A quién corresponde solicitar la autorización de vertido?
Indica que, en primer lugar, podemos decir que en el caso de las aguas residuales domésticas en entornos que no cuentan con red de alcantarillado público, le corresponde al titular o propietario solicitar la autorización de vertidos, con independencia de que se trate de viviendas aisladas, urbanizaciones, restaurantes u hoteles. En segundo lugar, cuando hablamos de las actividades industriales también debemos decir que le corresponde al titular de la actividad, es decir, a la persona física o jurídica, al propietario o al explotador de la actividad o de las instalaciones.
Por descontado, resulta indispensable realizar un estudio hidrogeológico para poder disponer de una autorización del vertido de aguas residuales, un informe técnico que analiza cómo interactúan los vertidos líquidos con el medio natural para cumplir con la normativa ambiental y obtener el permiso de vertidos de la administración competente, como puede ser la Confederación Hidrográfica o el ayuntamiento en cuestión.
Las autorizaciones les corresponden otorgarlas a la administración hidráulica competente, salvo en los casos de vertidos efectuados en cualquier punto de la red de alcantarillado o de colectores gestionados por las Administraciones autonómicas o locales o por entidades dependientes de las mismas. En estos últimos casos, la autorización corresponderá al órgano autonómico o local competente.
¿Qué vertidos de aguas residuales NO requieren autorización de vertido?
Por descontado, existen vertidos de aguas residuales que no requieren de autorización de vertidos, como las aguas residuales que se incorporan en las redes de alcantarillado públicas, las que se vierten en el dominio público marítimo-terrestre, como rías o estuarios, los efluentes líquidos que se recogen en depósitos estancos e impermeables sin ninguna salida hacia el entorno o los residuos ganaderos. Tampoco requieren autorización las aguas residuales generadas en acampadas temporales, las aguas pluviales que caen sobre las superficies naturales o urbanizadas en las que no hay riesgo de contaminación y los vaciados ocasionales de aguas limpias.
¿Se pueden verter las aguas residuales a un recinto estanco y cerrado para su posterior retirada por un experto?
En el caso de que el vertido se produzca a un recinto estanco de polietileno, hormigón, etc., debe ser retirado periódicamente por un profesional autorizado. Sin embargo, en este caso no se produce situación de vertido al dominio público hidráulico. Por tanto, en estos casos no es necesaria autorización de vertido por la Confederación Hidrográfica competente.
Dicho organismo no tramitará ni otorgará autorizaciones para tales sistemas de tratamiento de aguas residuales grises. Tampoco prestará su conformidad a los sistemas propuestos ni valorará la idoneidad de las soluciones presentadas, ya que no pertenece a su ámbito de actuación. Estos aspectos deben ser analizados por la administración local o autonómica competente.
¿Se pueden realizar vertidos de materiales sólidos o líquidos a los cauces?
Ningún material sólido ni líquido debe ser vertido a los cauces y tampoco se otorga ningún tipo de autorización para ello. Para realizar vertidos de aguas residuales que puedan contaminar el dominio público hidráulico (ríos y aguas subterráneas) es necesario contar con autorización de vertidos.
¿A qué está obligado el titular de una autorización de vertido?
El titular de una autorización de vertido está obligado a cumplir las condiciones fijadas en la autorización y acreditar de forma periódica que las cumple. También tiene la obligación de comunicar a la Administración competente cualquier cambio en las condiciones del vertido. Del mismo modo también está obligado a comunicar si existe un cambio en el responsable de la actividad generadora.
Por descontado, esta persona también tiene la obligación de abonar la tasa del canon de control de vertidos. Es necesario tener en mente que este canon se devenga anualmente y depende del volumen de vertido autorizado, además de otros factores relacionados con el tipo de actividad y del medio receptor.
La realización de vertidos sin la preceptiva autorización (vertidos no autorizados) o el incumplimiento de las condiciones de la autorización conlleva el correspondiente expediente sancionador, la liquidación de un canon de control de vertidos y, si el vertido causa un daño sustancial a la calidad de las aguas, puede suponer un delito contra el medio ambiente.
Otros datos a tener en cuenta sobre el vertido de aguas residuales
La normativa establece que no se permitirán vertidos al dominio público hidráulico cuando exista la posibilidad de conectarse a la red municipal de alcantarillado. Para verificarlo, la Confederación Hidrográfica del Segura debe solicitar un informe específico al Ayuntamiento correspondiente. Además, el titular del vertido debe ser propietario del terreno por el que discurra la instalación; de no ser así, será necesaria una expropiación o la imposición de una servidumbre de acueducto, lo que requiere la presentación del plano parcelario catastral para la declaración de utilidad pública.
Cuando el vertido afecte directa o indirectamente a aguas subterráneas y el Organismo de cuenca lo considere necesario, podrá exigirse un estudio hidrogeológico previo según lo establecido en el artículo 258 del Reglamento del Dominio Público Hidráulico. Por otro lado, vertidos como aguas pluviales o el vaciado de piscinas no deben evacuarse mediante sistemas de depuración, por lo que se deben gestionar siguiendo los cauces adecuados establecidos por la normativa.
¿Qué normativa deberíamos tener en cuenta en materia de vertido de aguas residuales?
Entre las principales normativas en materia de vertido de aguas residuales, podemos decir que debemos tener en cuenta la Ley de Aguas, el Reglamento del Dominio Público Hidráulico, el Real Decreto-Ley 11/1995 de 28 de diciembre por el que se establecen las normas aplicables al tratamiento de las aguas residuales urbanas, el Real Decreto 509/1996 de 15 de marzo de desarrollo del Real Decreto-Ley 11/1995, aplicable a las aguas residuales urbanas y, por último, la ORDEN AAA/2056/2014, de 27 de octubre, por la que se aprueban los modelos oficiales de solicitud de autorización y de declaración de vertido, tal como indica la Confederación Hidrográfica del Segura, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
Además de las normativas nacionales e internacionales rigurosas que se han establecido en el tratamiento de aguas residuales grises, también se promueve la armonización de prácticas entre las regiones, lo que permite fortalecer la cohesión de la gestión hídrica, además de ofrecer incentivos para fomentar la investigación y la adopción de tecnologías innovadoras en el tratamiento de aguas residuales con el objetivo de acelerar la transición hacia un futuro más sostenible, lo que promueve la colaboración entre el sector público y privado en la búsqueda de soluciones más efectivas, ya que hay que entenderlo como un compromiso colectivo entre los gobiernos, las industrias y las comunidades.

Qué son las aguas residuales domésticas
Las aguas residuales domésticas, el foco de atención de este artículo, son las provenientes de los hogares, es decir, las aguas producidas por el metabolismo humano y las actividades domésticas cotidianas. En definitiva, el agua que consumes mientras te duchas, te lavas los dientes, friegas los platos y cuando tiras de la cadena del inodoro, son aguas que automáticamente pasan a ser residuales. Estas se dividen entre grises, que son de baja contaminación y procedentes de duchas, lavabos, bañeras y lavadoras, y negras, que provienen del inodoro y que contienen materia fecal.
Con el aumento de la superpoblación en las áreas urbanas y la falta de planificación urbanística, ha habido también un aumento en la contaminación de los ecosistemas naturales por parte de las aguas contaminadas que se han generado en estos entornos domésticos, razón por la cual es necesario llevar a cabo un tratamiento de aguas residuales antes de liberarlas al medioambiente.
Ahora que sabes qué son las aguas residuales domésticas, debes tener en cuenta que los jabones, detergentes y productos para la limpieza y desinfección del hogar, por sólo mencionar algunos, suelen contener sustancias químicas nocivas que, cuando desembocan en lagos, ríos y acuíferos, pueden terminar afectando a la salud de todas las formas de vida presentes en el agua. ¿Qué quiere decir esto? Que la mala gestión de las aguas residuales también representa una amenaza para la especie humana. Es aquí donde entran en juego los sistemas de tratamiento de aguas grises residuales en el entorno doméstico, tanto en ciudades como en hogares apartados y sin acceso a un sistema de alcantarillado público.
¿Qué es la depuración de aguas residuales?
Antes de abordar la cuestión, es necesario comprender que las aguas residuales provienen de diferentes fuentes. Pueden ser industriales, domésticas o pluviales (debido a que, aunque inicialmente son limpias, pueden recoger todo tipo de contaminantes del suelo y terminan colándose en el sistema de alcantarillado). Por lo general, las aguas residuales domésticas, provenientes de viviendas y urbanizaciones, fluyen hacia una depuradora de aguas residuales o hacia una red de saneamiento público.
En dichos sistemas, tiene lugar el tratamiento o depuración de aguas residuales. La depuración de aguas residuales comprende un conjunto de procesos físicos, químicos y biológicos. El objetivo principal de dichos procesos es eliminar los contaminantes presentes en las aguas residuales. Y además, volver a liberarlas al medio ambiente en condiciones ecológicamente sostenibles, reutilizarlas y prolongar su vida útil.
Ahora bien, estas deben cumplir con normativas y requisitos muy estrictos par ser aptas para el consumo humano para que puedan ser devueltas al medio ambiente para que continúen su ciclo hidrológico y, a su vez, puedan reutilizarse en determinadas actividades agrícolas, ganaderas y en la pesca. Todo ello favorece la salvaguarda del medio ambiente, la reducción de la cantidad de aguas contaminadas y una mayor disponibilidad de este escaso recurso.
Tal como indica Jennifer Sara, directora de la Práctica Global de Agua del Banco Mundial, “En esta época en la que el 36 % de la población mundial vive en regiones donde el agua es un bien escaso, el tratamiento de las aguas residuales para su reutilización debe ser parte de la solución a los problemas de escasez y contaminación de las aguas”. Además, Jeniffer Sara también afirma que “también pueden usarse para mantener el flujo ambiental, y los productos derivados de su tratamiento pueden generar energía y nutrientes”.
¿Qué es exactamente la depuración de aguas residuales y cómo funciona?
La depuración de aguas residuales es un proceso técnico y esencial que entremezcla métodos físicos, químicos y biológicos para eliminar los contaminantes presentes en el agua procedente del uso humano o industrial. Su finalidad principal es salvaguardar el medio ambiente y la salud pública, evitando que las aguas sin tratar contaminen ríos, suelos o acuíferos, ya que su vertido directo puede provocar daños graves tanto en los ecosistemas y los animales y plantas que los habitan como en la salud humana, lo que también ayuda a mitigar los efectos del cambio climático y del calentamiento global.
Este proceso se desarrolla en distintas etapas dentro de plantas especializadas. Todo comienza con el pre limpiado, donde rejillas gruesas retienen objetos grandes y se separan arenas y sólidos pesados. A continuación, el agua pasa por el desbaste, que elimina partículas más finas mediante tamices específicos. Después se aplica el tratamiento secundario, una fase biológica en la que microorganismos descomponen la materia orgánica y otros contaminantes disueltos. Finalmente, el tratamiento terciario mejora aún más la calidad del agua y permite retirar elementos como nitrógeno o fósforo, dejándola en condiciones adecuadas para su reutilización o su regreso al medio natural con total seguridad.
Infraestructuras de tratamiento de aguas residuales
La vanguardia del tratamiento de aguas residuales en España reside en sus plantas de tratamiento avanzado, que emplean tecnologías innovadoras para eliminar contaminantes emergentes, como micro contaminantes farmacéuticos o compuestos orgánicos persistentes. Por este motivo, estas instalaciones se centran en la purificación exhaustiva de las aguas residuales, lo que permite garantizar estándares de calidad que van más allá de las normativas básicas.
A medida que ha ido creciendo la conciencia ambiental, en España se ha experimentado un aumento en la implementación de sistemas de tratamiento descentralizados. Estos sistemas, además de reducir las pérdidas de agua en el transporte, también brindan soluciones adaptadas a comunidades más pequeñas, promoviendo la autosuficiencia en el tratamiento de aguas residuales grises.
Tecnologías del tratado de aguas residuales
Las tecnologías que se incluyen se encargan de reutilizar las aguas tratadas como estrategia clave en la gestión sostenible de las aguas, por ejemplo, en usos relacionados con la irrigación agrícola, como elemento de recarga de los acuíferos que contribuye en el ciclo del agua, lo que permite reducir la presión sobre las fuentes de agua dulce y fomenta un uso más eficiente de los recursos hídricos.
Además, en la actualidad se han incorporado las tecnologías de inteligencia artificial en la gestión de las aguas residuales que permiten una monitorización continua, identificando anomalías en tiempo real y mejorando la capacidad de respuesta ante imprevistos y garantizar la máxima calidad en el agua tratada. Por descontado, en la actualidad, todavía hay un largo camino por recorrer, ya que, a pesar de los avances tecnológicos, España todavía tiene que modernizar y optimizar muchas infraestructuras de tratamiento de aguas grises residuales existentes.
De hecho, muchas de las plantas de tratamiento que fueron construidas hace décadas, deben actualizarse cada cierto tiempo para seguir cumpliendo los requisitos legales y abordar las demandas cambiantes de una sociedad que no deja de evolucionar. A ello, debemos mencionar que esto conlleva costes bastante significativos que han llevado a nuestro país a buscar un equilibrio entre las inversiones económicas y la necesidad de mantener estas infraestructuras para garantizar la accesibilidad del agua tratada para todos los sectores de la sociedad.

Consejos para contribuir desde casa al mejor funcionamiento de los sistemas de tratado de aguas residuales
La mejor estrategia para mejorar el tratamiento de las aguas residuales es minimizar el volumen de aguas residuales que ingresan a dichos sistemas de depuración. Así de simple: mientras menos agua emplees, menos agua habrá que tratar. En otras palabras, podemos decir que, a menor volumen de aguas residuales a tratar, mejor será la depuración de aguas residuales.
Como resultado, obtenemos los siguientes beneficios, entre los que podemos destacar el aumento del tiempo que los desechos pasan en el sistema, el hecho de que permite alargar la vida útil del sistema, las menores las probabilidades de desbordamiento y de contaminación ambiental y, además, aumentar la disponibilidad de un recurso tan preciado como el agua.
Además, para minimizar el consumo de agua, recomendamos evitar los usos no funcionales del agua, por ejemplo, evitando tirar de la cadena del inodoro para desechar sólidos como papeles, toallas húmedas y tampones. Deberías desechar estos desechos en el contenedor correspondiente. Asimismo, también recomendamos evitar el consumo innecesario de agua, por ejemplo, cerrando los grifos entre cada uso y no dejar el grifo abierto mientras te cepillas los dientes, te bañas o friegas los platos.
Otro consejo para contribuir al tratamiento de las aguas grises es, por ejemplo, reparar las tuberías averiadas y con salideros. Considera instalar duchas con cabezales de flujo bajo o moderado para garantizar la higiene y contribuir a la salvaguarda del medio ambiente. Optimizar el uso de los electrodomésticos que consumen agua, como lavadoras y lavavajillas. Por ejemplo, lavar cargas completas es ideal para ahorrar jabón y agua. Si empleas cargas pequeñas, asegúrate de reducir el nivel de agua. Del mismo modo también aconsejamos utilizar los dispositivos suavizantes de agua con moderación, ya que pueden consumir bastante agua.
Otros consejos para la mejor depuración de aguas residuales
Como hemos mencionado anteriormente, las aguas residuales están compuestas de cantidades relativas de contaminantes que pueden afectar a la salud humana y a cualquier forma de vida en la naturaleza. Si pones en práctica estos consejos podrás reducir el nivel de contaminantes que eliminar en el tratamiento de las aguas residuales:
En primer lugar, te recomendamos minimizar o evitar el uso de los trituradores de basuras, debido a que echar comida en el drenaje puede elevar los niveles de nitrógeno en las aguas residuales y además, estos requieren del uso de agua potable para funcionar. En segundo lugar, te recomendamos que no viertas aceite ni grasas por los desagües del hogar, ya que esto también hace más complicado el tratamiento de las aguas residuales.
En tercer lugar, te aconsejamos que tampoco obstruyas los desagües con desechos sólidos, como papel, toallas sanitarias, tampones o pañales desechables. Y, en cuarto lugar, también recomendamos evitar arrojar sustancias tóxicas como desengrasantes, ácidos, aceites, pinturas, desinfectantes y pesticidas por el desagüe, ya que hacen más complicado el tratado de las aguas residuales.
Sistemas para el tratamiento de aguas residuales domésticas
Como hemos mencionado más arriba anteriormente, las aguas residuales domésticas están compuestas de una cantidad relativa de contaminantes físicos, químicos y biológicos que como resultado, generan un gran impacto negativo en el medio ambiente y en la salud humana. En lugar de devolver las aguas residuales sin tratamiento a sus cauces naturales, el reto actual es reintroducir la mayor cantidad posible depuradas y en condiciones ambientales ecológicamente sostenibles.
Para ello, se han puesto en marcha los servicios de alcantarillado, saneamiento y las EDAR (estaciones depuradoras de aguas residuales). Con estos servicios, las aguas residuales son sometidas previamente a un proceso de descontaminación con el que se consigue la reducción de nutrientes y materia orgánica, la desinfección de micro contaminantes y la recuperación de subproductos, lo que incluso facilita su reutilización para el riego agrícola, para realizar determinados procesos industriales e incluso con fines recreativos.
Sistemas de depuración admitidos para el tratado de aguas residuales según la normativa vigente
La normativa establece distintos requisitos de depuración según el destino final de las aguas tratadas y el nivel de vulnerabilidad del medio receptor. Cuando el vertido se dirige a masas de agua subterránea especialmente sensibles o a cauces superficiales, sólo se admiten plantas de depuración domésticas prefabricadas o instaladas in situ que funcionen mediante oxidación total. En estos casos, los equipos deben cumplir con la norma UNE-EN 12566-3, que se encarga de regular las pequeñas instalaciones de tratamiento y asegura rendimientos mínimos del 70% en DBO₅, del 75% en DQO y del 90% en sólidos en suspensión, valores calculados según el Anexo B de dicha normativa.
Para dimensionar estos sistemas se parte de un mínimo de cinco habitantes equivalentes, aplicando una carga hidráulica nominal mínima de 600 litros diarios, a la que deben sumarse 120 litros adicionales por cada habitante equivalente extra. Este planteamiento garantiza que la depuradora de aguas residuales esté correctamente adaptada al volumen real de aguas residuales generadas y que mantenga su eficacia incluso en situaciones de uso intensivo.
En aquellos casos donde el vertido no se dirige a zonas sensibles, se permite el uso de fosas sépticas prefabricadas, siempre que cumplan la norma UNE-EN 12566-1. Estos equipos deben ofrecer una eficiencia hidráulica superior al 90%, determinada conforme a los criterios del Anexo B de la normativa correspondiente. Además, la capacidad nominal mínima exigida es de 3 m³, ampliándose en 1 m³ adicional por cada incremento de hasta cinco habitantes. Con estos parámetros se busca asegurar que, incluso en vertidos menos exigentes, el tratamiento mantenga un rendimiento adecuado y acorde a la protección ambiental requerida.

¿Cuáles son los métodos de depuración de aguas residuales?
El tratamiento de las aguas residuales comienza con la recolección y transporte de las aguas usadas, tanto las procedentes de los hogares como las aguas pluviales, que llegan a las plantas de depuración a través del sistema de alcantarillado. Una vez allí, el proceso arranca con la separación de residuos sólidos mediante rejillas y tamices que retienen ramas, plásticos y otros materiales de gran tamaño. Después, el agua pasa a tanques de sedimentación donde los sólidos pesados se depositan en el fondo como lodos y el agua más clara continúa su curso.
En la segunda fase, el tratamiento se centra en procesos biológicos destinados a eliminar la materia orgánica disuelta. Para ello, se emplean tanques con bacterias y microorganismos capaces de degradar los contaminantes. Posteriormente, las plantas pueden aplicar un tratamiento terciario para retirar nutrientes como nitrógeno y fósforo, así como metales pesados o compuestos químicos persistentes, utilizando tecnologías como filtración por membranas, carbón activado u ozonización. Finalizados estos pasos, el agua se desinfecta mediante cloro, ozono o luz ultravioleta para eliminar patógenos.
El agua tratada puede liberarse en cuerpos de aguas superficiales o subterráneas e incluso reutilizarse para usos no potables. La depuración es, por tanto, un proceso esencial que combina técnicas físicas, químicas y biológicas para proteger el medio ambiente y la salud pública. En MSB, como la mejor empresa de depuradoras de aguas residuales en España, apostamos por seguir impulsando soluciones sostenibles para un futuro más limpio y seguro.
Sistemas para el tratamiento de aguas residuales para viviendas que carecen de conexión a un sistema de alcantarillado
Entre las diferentes soluciones que ofrece el mercado a nivel doméstico para el tratamiento de las aguas residuales, podemos decir que, en la actualidad, podemos encontrar las siguientes: la fosa séptica, las depuradoras de filtro biológico o las depuradoras de aguas residuales de oxidación total.
Tratamiento de aguas residuales con Fosa séptica
La fosa séptica es el sistema para el tratamiento de las aguas residuales más económico y sencillo de implementar. Pero, ten en cuenta que los costes de gestión y mantenimientos son muy elevados respecto a los demás sistemas disponibles. Además, tendrás que cerrar un contrato de bombeo y extracción de los residuos con una empresa extractora.
Por otra parte, aunque no consumen energía y ocupan poco espacio, estos depósitos expulsan muy malos olores y no garantizan la sostenibilidad medioambiental ni la reutilización del agua. En general, las fosas sépticas son la alternativa recomendada para viviendas de muy pocos habitantes, en zonas rurales o residenciales en las que no hay conexión al alcantarillado y sobre todo, en las que no se precisa gran cantidad de vertidos, es decir, que no supere las dos veces al año.
Tratamiento de aguas residuales con depuradoras de filtro biológico
La segunda opción son las depuradoras de aguas residuales con filtro biológico. En este caso la depuración se realiza en dos etapas (sedimentación primaria y filtración) y mediante un tratamiento biológico. Estas depuradoras depuran entre un 40% y 50%, lo que suele violar los parámetros normativos vigentes.
Aunque las depuradoras biológicas de aguas residualesson una solución práctica y de fácil instalación y mantenimiento, el proceso no garantiza un agua apta para riego ni para verterla en los cauces naturales públicos. Además, los lodos producidos deben ser extraídos, al menos, 2 veces al año.
Tratamiento de aguas residuales con depuradoras de oxidación total
Las depuradoras de oxidación total son la alternativa más utilizada por su alto rendimiento para el tratamiento de las aguas residuales. Con este sistema, se emplea el oxígeno para depurar las aguas residuales y reducir los contaminantes orgánicos biodegradables.
El sistema de oxidación total funciona teniendo en cuenta tres fases fundamentales. En una primera fase, el agua residual entra en el depósito y es arrastrada por gravedad al fondo, procediendo con la eliminación de los gruesos. Posteriormente tiene lugar la descomposición de la materia orgánica por degradación de los microorganismos. Luego, se separa el exceso de lodo resultante de la descomposición y degradación de la materia orgánica, y finalmente el lodo es recirculado a la cámara de oxidación total.
Como resultado, se consigue un agua apta para riego y para el vertido a cauce público. Por ello, podemos decir sin atisbo de duda que la gama de depuradoras de oxidación total, indudablemente, es la mejor alternativa y la más extendida en la práctica, debido a su fácil instalación, su mantenimiento simple, su óptimo funcionamiento y su gran capacidad para reutilizar el agua tratada. Entre estas, podemos encontrar nuestra depuradora MSB iBag.

Apuesta por el tratamiento de las aguas residuales con la depuradora MSB iBag
Las depuradoras MSB iBag están pensadas para el tratamiento de las aguas residuales en la actualidad y se suelen recomendar para acometer el tratamiento de las aguas grises de casas unifamiliares o pequeños edificios que carecen de conexión a una red de saneamiento público y cumplen con las normativas europeas en materia de seguridad, salubridad y respeto al medioambiente. Por ello, es ideal para evitar sanciones administrativas por violaciones a la normativa que regula los vertidos de aguas residuales.
Asimismo, también permite ahorrar mucho dinero a medio y largo plazo, ya que no requiere la intervención de terceros para extraer los residuos. Estos quedan depositados en una cesta y se pueden extraer en una bolsa para desecharla en el contenedor de residuos orgánicos y, al mismo tiempo, garantiza una devolución sostenible del agua al medio ambiente, sin emitir malos olores debido a que aplica la aeración y suministra oxígeno al agua alimentar los microorganismos que se encargan de descomponer los residuos orgánicos.
Preguntas frecuentes sobre el tratamiento de aguas residuales
¿Qué se considera exactamente agua residual doméstica y en qué se diferencia de las aguas industriales o pluviales?
Las aguas residuales domésticas son aquellas que proceden directamente del uso cotidiano en una vivienda o edificio residencial: duchas, lavabos, inodoros, fregaderos, lavadoras y otros usos similares. Contienen materia orgánica, jabones, restos de alimentos, detergentes y microorganismos que requieren tratamiento antes de su vertido.
Las aguas industriales, en cambio, provienen de procesos productivos y suelen contener sustancias químicas más complejas o peligrosas, por lo que están sometidas a requisitos de depuración mucho más estrictos. Las aguas pluviales son las procedentes de la lluvia; aunque inicialmente limpias, pueden arrastrar contaminantes del suelo, pero no se consideran residuales salvo que se mezclen con aguas usadas.
¿Cuándo es obligatorio instalar un sistema de tratamiento de aguas residuales en una vivienda sin conexión a la red de alcantarillado?
La instalación de un sistema de tratamiento es obligatoria siempre que una vivienda, finca o edificio no pueda conectarse a la red pública de alcantarillado. En estos casos, la normativa exige disponer de un sistema propio que garantice la correcta depuración de las aguas residuales antes de verterlas al medio ambiente.
Esta obligación aplica tanto a viviendas aisladas como a urbanizaciones, restaurantes rurales, alojamientos turísticos o cualquier inmueble cuya actividad genere aguas residuales domésticas. Además, cualquier vertido debe contar con autorización administrativa previa, salvo en los casos expresamente exceptuados por la ley.
¿Quién debe solicitar la autorización de vertido en el caso de una casa unifamiliar, una urbanización o un negocio rural?
El titular o propietario del inmueble o actividad es siempre la persona responsable de solicitar la autorización de vertido. En viviendas unifamiliares sin alcantarillado, corresponde al propietario gestionar la solicitud ante la administración competente, normalmente la Confederación Hidrográfica o el ayuntamiento, según el caso.
En urbanizaciones, alojamientos rurales, restaurantes o instalaciones similares, también es el titular de la actividad o explotación quien debe tramitar el permiso, sin importar si se trata de una persona física o jurídica. Esta autorización no sólo es obligatoria para realizar el vertido, sino que establece las condiciones técnicas que deberán cumplirse durante toda la vida útil del sistema de tratamiento.
¿En qué casos es suficiente una fosa séptica y cuándo es más recomendable instalar una depuradora de oxidación total como la MSB iBag?
Las fosas sépticas pueden ser adecuadas únicamente en viviendas con muy baja generación de aguas residuales y en situaciones donde la normativa lo permita expresamente. Su nivel de tratamiento es básico y no garantiza una depuración completa, por lo que suelen quedar por debajo de los parámetros exigidos para verter en la mayoría de medios naturales receptores.
Por ello, la opción técnicamente preferible en casi todos los escenarios es la depuradora de oxidación total, especialmente modelos avanzados como la MSB iBag. Estas depuradoras ofrecen una depuración mucho más eficiente, cumplen la normativa UNE-EN 12566-3, generan agua apta para riego y minimizan riesgos de contaminación, olores o sanciones. Además, reducen los costes de mantenimiento y permiten un funcionamiento autónomo y estable en el tiempo.
¿Qué ventajas tiene tratar las aguas residuales con una depuradora frente al vertido a un depósito estanco con retirada periódica por un gestor autorizado?
Los depósitos estancos no depuran el agua, simplemente la almacenan hasta que un gestor autorizado la retira, lo que implica tener que asumir costes de manera frecuentes, riesgo de desbordamientos y un mayor impacto ambiental debido al transporte y tratamiento posterior. En cambio, una depuradora doméstica trata el agua en origen, reduciendo su carga contaminante y permitiendo, en muchos casos, su reutilización en usos no potables como riego o limpieza exterior.
Esto disminuye notablemente los costes a medio y largo plazo, evita depender de servicios externos y garantiza un vertido sostenible que cumple la normativa. Además, las depuradoras modernas no generan olores y reducen de forma significativa la posibilidad de sanciones administrativas relacionadas con vertidos no autorizados.


