Aunque no somos conscientes de ello en nuestro día a día, el tratamiento de las aguas residuales es una de las cuestiones fundamentales relacionadas con la salud pública. Hay que recordar que, en la Edad Media, los desechos y las aguas residuales y fecales se arrojaban directamente a la calle por la ventana, se acumulaban en fosas abiertas o se vertían en los cauces de los ríos, lo que ocasionó problemas de salud pública, debido a la propagación de enfermedades, como la peste negra o el cólera, así como la propagación de plagas, lo que hizo que la tasa de mortalidad durante aquellos siglos fuera muy elevada.
Frente a estos problemas, los espacios urbanos cuentan, en la actualidad con sistemas de alcantarillado público, lo que permite evitar problemas de salud y propagación de enfermedades. Además, también existen sistemas de tratamiento de agua que se encargan de limpiar las aguas residuales y fecales para poder volver a utilizarla de forma segura, para fines de riego o industriales, además de ayudar a la conservación de los recursos hídricos debido a que el agua dulce es un bastante escasa.
Ahora bien, cuando hablamos de viviendas ubicadas en zonas de campo o en urbanizaciones sin acceso a un sistema de alcantarillado público, es necesario recurrir a determinadas soluciones, como la fosa séptica o la depuradora. A continuación, vamos a hablar de cada una de estas soluciones, los distintos tipos que puedes encontrar en la actualidad. ¡Sigue leyendo nuestro artículo si quieres conocerlas en profundidad!
¿Qué es una fosa séptica y cómo funciona?
Si te preguntas qué es una fosa séptica, podemos decir que es una necesidad en muchas partes del mundo, ya que estas estructuras son usadas como una forma de tratar eficientemente los residuos en zonas donde no existe alcantarillado, por ejemplo, en zonas rurales o en casas de campo, tal como hemos comentado más arriba. Por descontado, una fosa séptica se trata de un método de almacenamiento de aguas residuales domésticas que ha sido diseñado para eliminar los desechos que se generan en la actividad habitual de una vivienda.
La fosa séptica es una forma eficaz y económica de tratar los desechos domésticos, y su uso se ha extendido por todo el mundo por motivos de salubridad. Si estás pensando en adquirir e instalar una fosa séptica, es fundamental optar por una fosa séptica sin mantenimiento. Apostar por modelos homologados permite garantizar que el sistema cumple con los estándares de calidad y normativas, evitando problemas con multas. Ahora bien, también debemos decir que las tecnologías evolucionan y con el paso del tiempo, llegan nuevas opciones que pueden dejar obsoletas las anteriores.
Funcionamiento de una fosa séptica
Las fosas sépticas son sistemas de tratamiento primario diseñados para gestionar las aguas residuales en viviendas que no disponen de conexión a una red de alcantarillado público. Se construyen bajo tierra y funcionan de forma autónoma mediante un tanque séptico dividido en dos o más compartimentos, donde se produce una separación natural de los residuos. Cuando las aguas procedentes de baños, cocinas y duchas llegan al tanque, los sólidos pesados se depositan en el fondo mientras que las grasas ascienden a la superficie, quedando en el estrato intermedio una fracción líquida parcialmente clarificada que fluye hacia el siguiente compartimento.
En esta segunda cámara tiene lugar la digestión anaeróbica, un proceso biológico donde microorganismos que no necesitan oxígeno descomponen la materia orgánica. Gracias a esta actividad microbiana, se reduce el volumen de lodos y se limita la posibilidad de que se produzcan obstrucciones, aunque también se generan gases como metano y dióxido de carbono, que deben evacuarse adecuadamente mediante un conducto de ventilación. Por supuesto, debemos destacar que una ventilación deficiente puede causar malos olores y aumentar el riesgo de contaminación, por lo que su correcta instalación resulta esencial para el buen funcionamiento del sistema.
Finalmente, el agua parcialmente tratada abandona la fosa a través de una tubería de salida. Aunque no está completamente libre de bacterias, puede infiltrarse en el terreno mediante zanjas filtrantes, pozos absorbentes o campos de drenaje, o incluso dirigirse hacia un tratamiento secundario cuando las condiciones ambientales o normativas así lo requieren. Este sistema, aunque sencillo, requiere un mantenimiento adecuado para evitar problemas sanitarios y garantizar un vertido seguro.
Estructura de las fosas sépticas
La estructura interna de estas instalaciones es clave para entender qué es una fosa séptica y cómo consigue tratar las aguas residuales de manera básica pero funcional. Su diseño se organiza en uno, dos o incluso tres compartimentos, cuyo papel es favorecer la separación de sólidos y líquidos y permitir que los procesos biológicos actúen con mayor eficacia. Gracias a esta disposición por etapas, la fosa puede retener, degradar y clarificar progresivamente el agua residual antes de su salida hacia el terreno o hacia un sistema de drenaje adecuado, lo que ayuda a garantizar un funcionamiento más estable y seguro.
En el primer compartimento, el agua residual entra directamente y se produce la decantación de los sólidos más pesados, que se acumulan en el fondo. Esta fase inicial es esencial para comprender qué es una fosa séptica y por qué su eficacia depende tanto de la separación previa de residuos. A continuación, el agua parcialmente clarificada pasa al segundo compartimento, donde las bacterias anaerobias actúan sobre la materia orgánica, reduciendo su volumen y transformándola mediante un proceso natural de digestión. Algunas fosas de mayor capacidad incorporan un tercer compartimento que sirve como cámara final de clarificación antes de liberar el efluente.
La existencia de estos compartimentos permite que el sistema funcione de manera más ordenada y eficiente, favoreciendo una mejor calidad del agua tratada y facilitando el cumplimiento de los requisitos ambientales mínimos. Entender esta estructura es parte esencial para responder de forma completa a la pregunta qué es una fosa séptica y por qué sigue siendo una solución bastante frecuente en viviendas que no cuentan con acceso a un alcantarillado público.
Ventajas y desventajas de las fosas sépticas
Ahora que sabes qué son las fosas sépticas, no cabe duda de que presentan una serie de ventajas que explican por qué siguen utilizándose en viviendas sin conexión al alcantarillado. Si todavía quieres comprender qué es una fosa séptica y su funcionamiento, conviene recordar que se trata de un sistema capaz de almacenar y separar los residuos de manera simple y relativamente económica siempre que cumpla con la normativa de residuos.
Además, evita la dependencia de una red pública y su instalación las protege frente a daños por agua o las raíces de árboles y arbustos, por lo que ofrece una vida útil más prolongada que otros sistemas de tratamiento básicos. También permiten concentrar los desechos en un único depósito donde la materia orgánica se degrada antes de que el agua pueda infiltrarse en zonas preparadas para ello, reduciendo riesgos inmediatos para el entorno.
Sin embargo, las desventajas también deben ser tenidas en cuenta por cualquier propietario que valore este tipo de soluciones. Los diferentes tipos de fosas sépticas requieren un mantenimiento frecuente, ya sea por parte del usuario o mediante servicios externos, y un descuido puede provocar filtraciones de residuos hacia el subsuelo, lo que puede dañar el medio ambiente.
Su correcto funcionamiento depende de una ubicación adecuada y de un diseño que garantice que los vertidos no alcancen directamente el terreno ni las aguas subterráneas. A todo ello se suma que su instalación y gestión pueden resultar costosas, y que su vida útil, aunque prolongada, es limitada, lo que implica la necesidad de tener que realizar reemplazos con el paso del tiempo.
¿Qué tipos de fosas sépticas existen?
Podemos clasificar diferentes tipos de fosas sépticas según el material con el que están construidas, lo que influye directamente en su durabilidad, resistencia y mantenimiento. Las fabricadas en hormigón, ladrillo o acero inoxidable se consideran opciones robustas y de larga vida útil. El hormigón y el ladrillo son materiales tradicionales, con buena capacidad estructural, aunque el ladrillo requiere de un mayor mantenimiento y es más susceptible a filtraciones.
El acero inoxidable, por su parte, destaca por su alta resistencia a la corrosión y su estabilidad en entornos exigentes, aunque su coste suele ser más elevado. Frente a estos materiales pesados, también existen fosas fabricadas en fibra de vidrio y polietileno, muy populares por su ligereza, fácil instalación y resistencia a la corrosión. La fibra de vidrio resulta especialmente práctica en terrenos complejos, mientras que el polietileno ofrece una gran durabilidad y una excelente resistencia a impactos y movimientos del terreno, lo que lo convierte en una opción versátil para la mayoría de instalaciones domésticas.
Los diferentes tipos de fosas sépticas también se pueden clasificar dependiendo del tipo de tratamiento que realizan sobre las aguas residuales. Las fosas de acumulación funcionan simplemente como depósitos que almacenan el agua sin someterla a ningún proceso depurativo, por lo que requieren vaciados periódicos por parte de una empresa autorizada.
Las fosas sépticas de filtro biológico dan un paso más, ya que incorporan filtros que permiten reducir parte de la carga contaminante mediante un proceso biológico, aunque es cierto que siguen necesitando un mantenimiento frecuente. Por último, las fosas de oxidación total representan el sistema más avanzado dentro del ámbito de las fosas sépticas, ya que son capaces de depurar hasta el 90% del agua residual gracias a un proceso continuo de aireación y recirculación de fangos.

¿Qué son las depuradoras de aguas residuales?
Las depuradoras de aguas residuales, al igual que los diferentes tipos de fosas sépticas, son sistemas imprescindibles para evitar la contaminación del subsuelo, que se encargan de garantizar las condiciones de higiene y salubridad en las ciudades o en las zonas residenciales aisladas de la urbe. El tratamiento de las aguas residuales tiene como fin eliminar las sustancias contaminantes que están presentes en ellas, ya sean industriales o domésticas, para devolverlas al medio natural.
¿Qué es la depuración de las aguas residuales?
Ahora que sabes qué es una depuradora de aguas residuales, podemos decir que el proceso de depuración del agua residual consiste en el tratamiento de este recurso natural mediante una serie de procesos físicos, químicos y biológicos que sirven para eliminar los contaminantes presentes en ella, de manera que el ser humano pueda volver a hacer uso de ella en el futuro, así como para mantener en buenas condiciones los recursos hídricos naturales, como los ríos, lagos y acuíferos.
El agua que procede de los núcleos urbanos y de las industrias se somete a un tratamiento en lo que se conoce como una Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR), ahora bien, en muchos casos esta es sometida a un pretratamiento antes de acabar en las estaciones depuradoras, sobre todo, cuando se hace uso de diferentes tipos de fosas sépticas en viviendas particulares o aisladas —y previo al momento en el que acude el camión cisterna a recogerla—.
No es el mismo proceso que se sigue con una depuradora de agua residual doméstica, como es el caso del popular sistema IBag, en cuyo caso no resulta necesario que acuda ningún vehículo especializado para su recogida y, por lo tanto, los costes de mantenimiento para los usuarios son menor, tal como vamos a explicar más adelante en este mismo artículo.
¿Qué tratamientos se llevan a cabo en una Estación Depuradora de Aguas Residuales?
Antes de abordar directamente el tema, creemos que es importante dejar claro cuáles son los tratamientos que se llevan a cabo para depurar el agua por completo en estas plantas de tratamiento especializadas, de esta forma podrás entender el valor de su saneamiento para poder volver a hacer uso de ellas y en qué casos.
Los tratamientos que se llevan a cabo, en orden cronológico son, en primer lugar, el pretratamiento, cuyo objetivo, tanto si hablamos de la depuración, como de la potabilización y desalación, consiste en la eliminación de fragmentos más grandes presentes en ella, como ramas y demás elementos. En segundo lugar, tenemos el tratamiento primario, que se encarga de eliminar los sólidos flotantes y en suspensión, así como las arenas, las grasas y los aceites. Este tratamiento suele llevarse a cabo en los diferentes tipos de fosas sépticas residenciales.
Posteriormente, llega el tratamiento secundario, que se compone de la aplicación de diferentes tipos de tratamientos biológicos y cuyo objetivo principal es eliminar la materia orgánica de la composición del agua residual. En último lugar, tenemos el tratamiento terciario, el último escalón, que tiene como fin eliminar los agentes patógenos, además consigue disminuir los sólidos en suspensión y la materia orgánica residual de las aguas que se van a devolver al entorno natural.
¿Qué son las depuradoras de aguas residuales domésticas?
Una depuradora de aguas residuales doméstico es un sistema que se implementa en las viviendas aisladas para llevar a cabo la misma labor. Aquí mismo, te vamos a explicar exactamente cómo funciona una depuradora de aguas residuales y todo lo que necesitas saber en torno a este tipo de soluciones de tratamiento de las aguas residuales en entornos domésticos.
El tratamiento que no cuentan con conexión a la red pública de alcantarillado para tratar las aguas residuales generadas en la realización de actividades habituales en el hogar, procedente de las duchas, lavabos, inodoros, etc., antes de ser liberada, de nuevo, al medio ambiente o de ser reutilizada para la realización de determinadas actividades o tareas, como riego, cultivo, jardinería o limpieza.
Su objetivo principal no es otro que eliminar los contaminantes que contienen estas aguas para prevenir la contaminación de los suelos, ríos, lagos y acuíferos, lo que permite cumplir con la normativa vigente y los estándares de calidad requeridos en la actualidad.
Funcionamiento de una depuradora doméstica
Las depuradoras domésticas de oxidación total emplean un proceso biológico diseñado para tratar las aguas residuales de manera completa y eficiente. Su funcionamiento comienza en un tanque de sedimentación donde el agua entrante se mantiene en reposo el tiempo suficiente para que la materia sólida se deposite en el fondo. De esta manera, el agua parcialmente clarificada avanza hacia la siguiente etapa.
En la zona de activación, el sistema introduce aire de forma cíclica mediante burbujas finas, lo que permite oxigenar el flujo y crear un entorno óptimo para que las bacterias aeróbicas descompongan la materia orgánica. Esta combinación de bacterias y oxígeno es fundamental en el proceso biológico, ya que transforma los contaminantes en elementos más simples y menos perjudiciales. En el proceso, la mezcla se va clarificando y el agua depurada se separa del lodo activado.
Posteriormente, el sistema dirige la mezcla hacia una zona de sedimentación donde los lodos, más densos, vuelven a separarse del agua limpia. Parte de estos lodos se recircula de nuevo a la zona de activación para mantener activo el proceso biológico, mientras que el excedente queda depositado en una bolsa ubicada en un cesto. Este método permite que el lodo reduzca su volumen y que podamos retirarlo manualmente nosotros mismos, lo que disminuye significativamente la necesidad de mantenimiento en comparación con otros sistemas más tradicionales, como la fosa séptica.
Finalmente, el agua ya tratada se bombea hacia el exterior de la depuradora. Dependiendo de la normativa aplicable y del uso previsto, el agua tratada puede dirigirse a la red pública, verterse en un entorno autorizado o reutilizarse para usos no potables, como el riego. Este proceso por etapas convierte a las depuradoras domésticas en una solución moderna, por lo que muchas personas no saben si instalar una depuradora o una fosa séptica.

Depuradora o fosa séptica, ¿cuál es la mejor opción?
Elegir entre instalar una fosa séptica o una depuradora en el hogar es una decisión que influye directamente en la seguridad de la vivienda y en el impacto ambiental del vertido. Aunque ambos sistemas se utilizan en zonas sin alcantarillado, la forma en la que tratan el agua es muy diferente. Entender qué es una fosa séptica permite comprender que se trata de un sistema sencillo que se encarga de separar y acumular los residuos antes de verter las aguas residuales en el terreno, pero que no siempre cumple con la normativa actual en materia de salvaguarda al medioambiente.
En cambio, cuando analizamos qué es una depuradora de aguas residuales, hablamos de equipos capaces de realizar un tratamiento completo del agua gracias a la filtración, la aireación y la eliminación de patógenos gracias a la introducción de microorganismos que se encargan de descomponer la materia orgánica, lo que permite reducir de forma notable los riesgos sanitarios y ambientales.
Depuradoras: ventajas claras frente a las fosas sépticas
Si comparamos una depuradora con una fosa séptica, podemos ver claramente, que las depuradoras ofrecen mayores garantías. Su funcionamiento incorpora procesos de filtración avanzados, de eliminación de microorganismos y de cumplimiento estricto de las normativas ambientales, lo que permite garantizar que el agua tratada sea segura para verterla de nuevo al entorno natural en las mismas condiciones en que llega e incluso la reutilización.
Además, al minimizar el riesgo de contaminación del suelo y de las aguas subterráneas, las depuradoras representan la mejor opción en viviendas donde la protección ambiental y la salubridad son cuestiones prioritarias. Además, son soluciones que no emiten malos olores al ambiente. Frente a ellas, los diferentes tipos de fosas sépticas, aunque útiles, requieren más mantenimiento y pueden fallar si no se gestionan correctamente.
Fosas sépticas: opciones sencillas y económicas, pero con limitaciones
Entre los diferentes tipos de fosas sépticas que puedes encontrar en el mercado, podemos decir que destacan las de estructura simple y funcionamiento autónomo, por lo que pueden ser una solución económica para viviendas muy aisladas. Sin embargo, su capacidad de tratamiento es bastante limitada y, si no se realiza un mantenimiento adecuado, existe riesgo real de contaminación del suelo y del agua subterránea. Asimismo, se trata de una solución que también suele emitir malos olores al ambiente.
Aunque su instalación inicial es más económica, los costes de vaciado y limpieza periódica pueden incrementar su precio final e ir sumándose en términos anuales. Por ello, aunque siguen siendo una alternativa viable en ciertos casos, la comparación entre fosa séptica o depuradora deja claro que las depuradoras ofrecen una mayor seguridad a largo plazo y un tratamiento más eficaz del agua residual, especialmente, los sistemas de oxidación total.
Alternativas a las fosas sépticas: la depuradora IBag de MSB
Las depuradoras de aguas residuales con el sistema de oxidación total, como las que encontrará en la gama de Depuradoras MSB, son una solución alternativa ideal para la eliminación de los residuos domésticos generados tanto por hogares como por empresas, ya que cumplen con la normativa en materia de vertidos. Una de las depuradoras de oxidación total que son una gran alternativa y garantía de calidad la tenemos en Depuradoras MSB con nuestro modelo iBag®.
Una depuradora autónoma que no requiere mantenimiento ni camiones extractores de lodos por parte de empresas gestoras de recogida externas. Lo que se traduce en un sistema mucho más económico y eficiente de lo que es una fosa séptica, están homologadas, por lo que se pueden evitar muchas multas. Por ello, te adelantamos que una depuradora, a día de hoy, es, indudablemente, la mejor opción.
Esta alternativa funciona mediante el uso de un proceso de oxidación biológica en el que los desechos se mezclan con oxígeno, lo que hace que estos se descompongan casi de forma inmediata. Una depuradora de oxidación total es una alternativa más segura y eficiente porque no requiere mantenimiento como una fosa séptica tradicional. La depuradora MSB iBag® no requiere limpieza y no emite residuos tóxicos al medio ambiente. Además, gracias a su sistema hermético, no emite malos olores al ambiente, lo que permite mejorar la salubridad y evitar la propagación de enfermedades.
Además, los residuos sólidos quedan depositados en una bolsa en el cesto que contiene al final del proceso, por lo que los puedes extraer tú mismo sin problemas y con total comodidad, para desecharlos en el contenedor de residuos orgánicos, por lo que no necesitas contar con empresas de terceros para la extracción de los mismos y, así, ahorrar mucho dinero al año.

¿Qué tener en cuenta si no sabes si elegir una fosa séptica o una depuradora?
Elegir entre una fosa séptica o una depuradora puede generar dudas, sobre todo cuando se trata de encontrar el sistema de saneamiento más adecuado para una vivienda. Antes de tomar una decisión, es imprescindible analizar las necesidades reales de tu hogar y valorar cómo gestionas actualmente el agua y sus residuos, ya que no todas las soluciones funcionan igual ni ofrecen el mismo rendimiento.
También es fundamental tener claro el presupuesto disponible. La inversión inicial y los costes de mantenimiento varían en función del sistema elegido, por lo que conviene revisar tus finanzas para evitar sorpresas y optar por una alternativa que puedas asumir sin dificultades. A esto se suma el espacio del que dispongas: tanto los diferentes tipos de fosas sépticas como las depuradoras requieren un área específica para su instalación, y no siempre todas las viviendas cuentan con las mismas condiciones.
El número de personas que viven en la casa es otro factor clave si estás dudando entre elegir una fosa séptica o una depuradora, ya que define la cantidad de aguas residuales que se generan a diario y determina la capacidad que debe tener el equipo. Además, conviene informarse sobre la normativa vigente en tu localidad o comunidad autónoma, ya que la instalación de estos sistemas suele estar regulada y exige cumplir ciertos requisitos técnicos y administrativos.
Por último, también podemos decir que es importante valorar las ventajas y desventajas de cada opción y que hemos comentado a lo largo de este artículo. Mientras algunas ofrecen un mantenimiento más sencillo, otras permiten un tratamiento más completo del agua. Con toda esta información, no tenemos ninguna duda de que vas a poder elegir una depuradora o fosa séptica que mejor se adapte a tu vivienda y a tu estilo de vida, teniendo siempre en mente que, sin lugar a dudas, una depuradora es mejor que una fosa séptica.
Preguntas frecuentes sobre las fosas sépticas y las depuradoras
¿Cómo saber si en mi vivienda me conviene instalar fosa séptica o depuradora para tratar las aguas residuales?
La elección entre fosa séptica o depuradora depende de varios factores: el nivel de tratamiento que necesitan las aguas residuales de tu hogar, la normativa de tu zona, la frecuencia con la que puedes realizar mantenimiento y el impacto ambiental que quieras evitar. Los diferentes tipos de fosas sépticas son sistemas básicos que sólo realizan un tratamiento primario y que requieren de vaciados periódicos. En cambio, una depuradora ofrece un tratamiento mucho más completo de las aguas residuales y suele ser la opción adecuada cuando buscas cumplir la normativa actual y reducir riesgos sanitarios o de contaminación.
¿Cuál es la diferencia real entre depuradora o fosa séptica en cuanto a calidad del tratamiento y seguridad para el medioambiente?
La diferencia principal entre una depuradora o una fosa séptica reside en su capacidad de depuración. La fosa séptica es capaz de separar los residuos sólidos de los líquidos y de realizar una digestión parcial, pero no elimina los agentes patógenos ni gran parte de las sustancias contaminantes. Por ello existe riesgo de filtraciones si no se mantiene correctamente. Las depuradoras de oxidación total, en cambio, se encargan de oxigenar y tratar el agua mediante procesos biológicos más avanzados, lo que permite reducir la carga de sustancias contaminantes y permite incrementar la seguridad ambiental. Además, su rendimiento permite verter el agua tratada con mejores garantías.
¿Qué es una fosa séptica exactamente y en qué se diferencia de otros sistemas de saneamiento doméstico?
Cuando hablamos de qué es una fosa séptica, nos referimos a un depósito enterrado donde se separan y sedimentan las aguas residuales de la vivienda. Es un sistema primario que acumula el agua mientras la materia orgánica se descompone parcialmente. A diferencia de las depuradoras, no trata completamente el agua y suele requerir vaciados y revisiones frecuentes para evitar desbordamientos o fugas de desechos. Su función principal es almacenar y realizar una primera digestión de los residuos, pero no se encarga de purificar completamente el agua.
¿Qué es una depuradora de aguas residuales doméstica y por qué se considera una solución más avanzada?
Si quieres saber qué es una depuradora de aguas residuales doméstica, podemos decir que es un sistema diseñado para realizar un tratamiento biológico completo del agua mediante sedimentación, aireación y recirculación de lodos. Gracias a este proceso, consigue eliminar la mayor parte de los contaminantes, incluidos microorganismos, grasas y materia orgánica. Su funcionamiento estable y su enorme capacidad para limpiar el agua y obtener un efluente limpio la convierten en una opción más avanzada y segura que una fosa séptica tradicional, especialmente en viviendas sin alcantarillado.
¿En qué casos es recomendable sustituir una fosa séptica por una depuradora de aguas residuales de oxidación total?
La sustitución es aconsejable cuando la fosa séptica no cumple la normativa, genera malos olores, presenta fugas, requiere mantenimientos muy frecuentes o se encuentra en zonas donde existe riesgo de contaminación del subsuelo. También es recomendable cuando quieres mejorar la calidad del efluente, reutilizar el agua para riego o reducir los costes anuales de gestión. En estos casos, podemos decir que una depuradora de aguas residuales de oxidación total ofrece un rendimiento superior y permite proteger el entorno ambiental.


