Del inodoro al grifo, ¿se podría beber aguas residuales tratadas?

Una de las grandes cuestiones que se nos plantea es si cuando tratamos el agua residual es apta para el consumo humano, lo intentaremos aclarar en este articulo. Si necesitas más información sobre nuestras depuradoras de agua residual puedes acceder a este enlace o bien a traves de nuestro formulario.

Hay mucha agua en nuestro planeta. El volumen total equivale a algo así como 326 millones de millas cúbicas. Esta agua está en un ciclo constante: se evapora del océano, viaja por el aire, llueve sobre la tierra, se emplea, se recicla … y luego fluye de regreso al océano.

Sin embargo, menos del tres por ciento de toda esta agua es agua dulce. De esa cantidad, más de dos tercios está atrapada en casquetes polares y glaciares. Y la otra parte, se esconde en el subsuelo, en pozos o acuíferos y en cuencas hidrográficas.

En fin, que solo el 0,025 % del agua disponible en la Tierra es potable o apta para el consumo humano.

La demanda de agua supera la biocapacidad del planeta

Es importante señalar que con el crecimiento exponencial de la población, la demanda actual de agua supera la biocapacidad del planeta.

De hecho, únicamente alrededor de dos tercios de la población mundial tienen garantizada agua potable limpia. Sin dudas, la demanda de agua nunca había sido tan grande. Por lo tanto, la necesidad de innovación para gestionar mejor este recurso nunca había ocupado un lugar tan alto en la agenda política.

Y si reciclamos las aguas residuales

“Las aguas residuales que se generan luego de lavar los platos o incluso utilizar el baño, son un recurso valioso para satisfacer la creciente demanda mundial de agua dulce”, sostenía la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en el Informe presentado para el Día Mundial del Agua en 2017.

Hoy, 2022, la demanda de agua sigue aumentando y contemplar las aguas residuales como un diamante en bruto, es una de las mayores prioridades.

Los astronautas reciclan y beben su propia agua residual

Cada astronauta necesita, por lo menos, un galón de agua diario. Antes del 2010, esa agua que necesitaban para cubrir sus necesidades era enviada en bolsas desde la Tierra al espacio. Sin embargo, con un sistema innovador desarrollado por la NASA, se recicla el 93% del agua que consumen los tripulantes, incluyendo el sudor, la propia orina y el agua residual que se genera luego de bañarse.

Necesitamos algo así en la Tierra, ¿se podría implementar y beber aguas residuales debidamente tratadas?

Más de 2 mil millones de personas en todo el mundo no tienen acceso a agua potable. Además, en los países desarrollados, muchas no confían en la seguridad del agua del grifo. 

Por consiguiente, a medida que disminuyen los suministros de agua dulce, la búsqueda de tecnologías que conviertan las aguas residuales en agua potable se ha intensificado.

Los procesos de membrana que usan ambientes anaeróbicos o libres de oxígeno para filtrar aguas residuales son particularmente prometedores porque requieren relativamente poca energía. Sin embargo, estos procesos producen sulfuro, un compuesto que puede ser tóxico, corrosivo y maloliente. Las estrategias para lidiar con ese problema, como la oxidación química o el uso de ciertos químicos para convertir el azufre en sólidos separables, pueden generar subproductos y provocar reacciones químicas que corroen las tuberías y dificultan la desinfección del agua.

Posible solución para poder beber aguas residuales

No obstante, un nuevo estudio, publicado recientemente en ACS ES&T Engineering, revela cómo optimizar los procesos eléctricos para transformar la contaminación por azufre. Además, podría ayudar a generar un tratamiento de aguas residuales asequible y alimentado por energía renovable que genere agua potable.

Los investigadores se centraron en la oxidación electroquímica del azufre, que requiere un bajo consumo de energía y permite un control preciso de los productos finales de azufre. Si fuera efectivo, el proceso podría funcionar con energía renovable y adaptarse para tratar aguas residuales recolectadas de edificios individuales o ciudades enteras.

Además, los investigadores descubrieron, entre otras cosas, que la variación de los parámetros operativos, como el voltaje del reactor, podría facilitar la recuperación de azufre de aguas residuales con bajo consumo de energía.

“Con suerte, este estudio ayudará a acelerar la adopción de tecnología que mitigue la contaminación, recupere recursos valiosos y cree agua potable al mismo tiempo”, dijo el autor principal del estudio,  Xiaohan Shao , estudiante de doctorado en  ingeniería civil y ambiental  en Stanford.

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