La contaminación de las aguas es una problemática que no solo afecta a los países en vías de desarrollo. En Europa, a pesar de contar con una de las legislaciones más completas en esta materia, la depuración del agua es uno de los principales desafíos a resolver.

Solo el 44 % de las aguas superficiales de Europa logra un buen o alto estado ecológico, en parte debido a la contaminación. La situación de las aguas subterráneas de Europa es un poco mejor. Alrededor del 75 % de las áreas de aguas subterráneas de Europa presenta un «buen estado químico».

Un informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) evidencia que las aguas europeas no solo sufren contaminación agrícola, sino también contaminación por las aguas residuales insuficientemente tratadas provenientes de ciudades, viviendas dispersas y de la industria.

Los contaminantes que llegan a las aguas superficiales y subterráneas europeas tienen un impacto negativo en la calidad del agua. Esos contaminantes son causados tanto por fuentes difusas, como por fuentes puntuales de contaminación.

Depuración del agua y fuentes puntuales de contaminación

La contaminación por fuentes puntuales es causada principalmente por la descarga de aguas residuales urbanas.

Según el informe de la AEMA, el 15% de las aguas superficiales se ven afectadas por la contaminación de fuentes puntuales. El 67% de dicha cantidad, corresponde a las aguas residuales urbanas y un 20% a las aguas residuales industriales.

Las medidas para reducir la contaminación de fuentes puntuales incluyen:

No obstante, los esfuerzos para el mejor funcionamiento de los sistemas para el tratamiento de aguas residuales deben ir de la mano con esfuerzos para reducir la contaminación en la fuente. Dichas medidas pueden ir desde sensibilizar a los consumidores y propietarios de viviendas para que contribuyan al correcto funcionamiento de dichos sistemas, hasta alentar a las industrias a ajustar la composición de sus productos.

Depuración del agua y fuentes difusas de contaminación

Por otra parte, la contaminación por fuentes difusas se produce principalmente por la agricultura y también por las viviendas no conectadas. La agricultura emite altos niveles de nutrientes, como nitrógeno y fósforo, y productos químicos como plaguicidas.

El nuevo informe de la AEMA sobre desafíos claves para la gestión del agua, señala que el 22% de los cuerpos de agua superficiales y el 28% de las aguas subterráneas se ven afectados por la contaminación difusa de la agricultura.

La liberación de nutrientes y pesticidas de la agricultura tiene un gran impacto en las aguas superficiales y subterráneas. La presencia de demasiados nutrientes conduce a la eutrofización. En los lagos, las altas concentraciones de nutrientes pueden inducir la proliferación de algas potencialmente tóxicas y perjudiciales para la salud humana.

Ante esta situación, es importante fortalecer la implementación de medidas agrícolas y adoptar prácticas de gestión sostenible y soluciones basadas en la naturaleza. De esta forma, obtendremos beneficios y la protección de los ecosistemas acuáticos.

Depuración del agua y viviendas no conectadas

Las viviendas no conectadas son una fuente difusa de contaminación. Dicha contaminación es causada por las descargas de hogares no conectados a sistemas de alcantarillado, plantas de tratamiento de aguas residuales u otros sistemas de recolección.

En 2017, el 11% de la población europea (aproximadamente 50 millones de personas) no estaba conectada a sistemas para el tratamiento de aguas residuales domésticas. La mayor parte de dicha población se encontraba en la parte oriental de Europa.

Las aguas residuales están compuestas de una cantidad relativa de contaminantes físicos, químicos y biológicos. Si las aguas residuales no se tratan adecuadamente, su devolución al medio ambiente puede provocar un excesivo aporte de nutrientes y la presencia de organismos que generan un gran impacto negativo en el medio ambiente y en la salud humana.

El Informe de la AEMA «Impulsores y presiones derivadas de determinados desafíos claves de la gestión del agua: una visión europea» muestra que ya se han puesto en marcha algunas medidas y técnicas para depurar las aguas en Europa:

Además, se han desarrollado marcos regulatorios nacionales para exigir la instalación de sistemas de tratamiento adecuados.

Sin embargo, la AEMA apunta que en la actualidad, la instalación de los sistemas de tratamiento de aguas residuales, el monitoreo y el mantenimiento son principalmente responsabilidad de los propietarios. El apoyo técnico o financiero de las autoridades locales, regionales o nacionales es bastante raro. Esto dificulta la aplicación de dichas técnicas de tratamiento en casas unifamiliares o pequeñas urbanizaciones.

Por lo tanto, es necesario mejorar aún más nuestro conocimiento sobre este tema, adaptar y armonizar las medidas y brindar más apoyo financiero a los propietarios de viviendas.

Otros datos interesantes

Además de todo lo antes expuesto, es importante añadir que otras presiones menores, pero aún importantes, como la acuicultura y las especies exóticas invasoras suponen un desafío en materia de agua, expone el informe. En general, el 2% de los cuerpos de agua superficiales (aproximadamente 2700 cuerpos de agua) en 15 países se ven afectados por especies exóticas invasoras como una presión significativa.

Por otra parte, la escasez de agua y los episodios de sequía son una problemática que afecta en diferentes partes de Europa, tanto de forma estacional como permanente. Y a medida que aumente la crisis hídrica, provocada en gran parte por el impacto del cambio climático, mayor será el desafío.

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